No sé cómo empezar este post… Simplemente, Don Gatito se metió en lo más profundo de nuestro corazón. Apareció en nuestras vidas en un momento inesperado: mi esposo lo veía diariamente en su oficina, y fue amor a primera vista.
Al principio, dudé en llevarlo a casa. Nos advirtieron que podría tener leucemia felina, y temía que nuestros otros gatos se contagiaran. La primera vez que mi esposo lo llevó a la veterinaria, el diagnóstico confirmó mis temores: era positivo a leucemia. Decidimos devolverlo a su colonia, con la esperanza de que pudiera seguir su vida allí.
El tiempo pasó, y un día ocurrió un accidente: alguien le había pisado la pata con una llanta. Estaba muy enfermo. Mi esposo no dudó en llevarlo de nuevo al veterinario, y esta vez no pude decir que no. Durante su recuperación, lo acogimos temporalmente en casa… pero él ya había encontrado su lugar en nuestras vidas. Se ganó mi corazón en poco tiempo, y cada día me arrepentía de no haberlo adoptado antes. Era un gatito feliz, y nosotros éramos felices con él.
Su partida el 16 de octubre nos dejó un vacío enorme. No estábamos preparados para perderlo. No hay un solo día en que no pensemos en él.
Por eso, con amor y respeto, mi esposo decidió ayudar a más gatos como él. Así nació Fundación Don Gatito, un homenaje a su vida y un compromiso con aquellos que, como él, necesitan una oportunidad..
